Antonio Bezanilla Cacicedo

Antonio Bezanilla

Nací en Santander el día de la fuerza (“May the fourth…”), aunque sea ésta una entradilla un poco friki, pero es que, más allá de mi vocación de arquitecto, que se apuntó ya desde niño y que terminó en profesión y modo de vida, los números son una de mis referencias favoritas y las matemáticas son mi segunda querencia (hablaría de la letra tau y los números perfectos, pero entonces no sería un breve curriculum…)

Fui Premio Extraordinario de Licenciatura por la Universidad de Valladolid, he proyectado edificios, redactado planes de urbanismo y, casi siempre, he sido arquitecto municipal. Comparto una forma de entender la vida, desde la formación humanista que proporciona la carrera de Arquitectura, con una familia con muy buenos fundamentos y dos hijas en la que se reforzó mi personal afición a la música clásica y a las bandas sonoras (gracias a otra de mis principales preferencias, el cine) con una nueva pasión: la música vocal antigua. En la parte anecdótica (pero siempre muy importante) estaría que hice la mili como Alférez del Ejército del Aire, que me gusta escribir y he participado en varios certámenes de relato corto (hasta gané uno…), que en los últimos tres años he acabado tres maratones, y que viajar es otra de mis aficiones favoritas, que procuro alimentar tanto como puedo en compañía de familia y amigos.