Dos grandes compositores del romanticismo alemán y dos de sus obras más originales y sorprendentes: los Spanisches Liebeslieder, Op. 138 de Schumann y los Liebeslieder- Waltzer, Op. 52 de Brahms.
Compuestos con una diferencia de 20 años entre ellos, sin embargo, son coincidentes en cuanto a la peculiaridad de su instrumentación, completamente original e insólita para la época: piano a cuatro manos y cuarteto vocal.
Tanto Schumann como Brahms creían en la música doméstica (Hausmusic) como medio de aprendizaje y de diversión. Ambos ciclos fueron concebidos como un divertimento social, una manera sumamente agradable de pasar una velada musical en la intimidad del hogar. Schumann denominó “ciclo para una y más voces” a un recital de canto con la dramaturgia resultante del juego vocal. Era una pequeña y discreta respuesta a las desmesuradas dimensiones de los experimentos de Wagner, que amenazaban con engullir el mundo musical tal como lo conocía Schumann.
Cuarteto vocal formado por Marimar Fernández Doval (soprano), Serena Pérez (mezzosoprano), Manuel Gómez Ruiz (tenor) y Jesús M. García Aréjula (bajo).
Al piano, a cuatro manos, están Ana Gobantes de Miguel y Jorge Robaina, acompañados todos ellos por Marta López Mazorra (rapsoda).
